Fátima Najarro*
El sistema de Consejos de Desarrollo nació con el objetivo de reducir las brechas de pobreza a nivel nacional. A más de 20 años después de su creación y tras una serie de modificaciones realizadas por cada gobierno de turno, los resultados no son claros y resurgen los debates sobre su efectividad.
Recientemente se publicó el estudio, “La inversión a cargo de los de los Consejos Departamentales de Desarrollo: una oportunidad de cambio”, en el cual se evidencia, con datos, que no existen medidas de evaluación puntuales de los proyectos y que, desde el momento de la asignación de los fondos, no se utilizan criterios técnicos actualizados que permitan que las obras ejecutadas realmente cumplan con el objetivo de reducir la brecha.
Reformar el sistema de Consejos de Desarrollo no es solo una tarea del actual gobierno, sino una actualización integral de todo el sistema nacional que incluye al Organismo Ejecutivo, Legislativo y a los gobiernos locales. En los últimos veinte años, este sistema ha respondido principalmente a negociaciones políticas, dejando de lado los criterios técnicos. Esto no ha permitido que las inversiones generen un impacto real en las localidades.
En los últimos años la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN) ha aprobado proyectos que no necesariamente responden a una necesidad prioritaria en las comunidades y que no se evalúan desde la etapa de planificación. Tampoco existen mecanismos de evaluación que permitan determinar si las obras fueron de impacto o no para la población beneficiada.
Aunque este año los Consejos de Desarrollo obtuvieron doce mil millones de quetzales, triplicando las cifras de la última década, los montos de ejecución se mantienen en el mismo promedio en términos absolutos. En porcentaje, este año registra el nivel más bajo, lo cual evidencia que los gobiernos locales y el sistema de Consejos de Desarrollo no tienen la capacidad de ejecutar grandes recursos por debilidades en la planificación y en los criterios técnicos de asignación presupuestaria.
Reformar todo este sistema representa un reto para las autoridades, ya que los diputados distritales juegan un papel determinante, no solo en la asignación de fondos, sino también en la ejecución y presentación de obras. Asimismo, los representantes de la sociedad civil y los alcaldes deben estar de acuerdo con una reforma del funcionamiento del sistema para que responda más a criterios técnicos que a negociaciones políticas. Pero esto implicaría una reducción en la cuota de poder de estos sectores.
Al inicio, el sistema de Consejos de Desarrollo se planteó de manera descentralizada para que la sociedad civil administrara los fondos y las decisiones no respondieran a intereses políticos, sino a las necesidades de las comunidades. Sin embargo, las autoridades actuales parecen buscar reducir esa participación, bajo el argumento de que ha derivado en decisiones basadas en acuerdos políticos más que en criterios técnicos.
Será una discusión prolongada, aunque se logren los cambios técnicos que se proponen. Debido a que el sistema de Consejos de Desarrollo está ligado directamente a la administración del Ejecutivo de turno, es probable que al asumir otro gobierno vuelva a reformarse y deje los cambios sin efecto. Esto hace que el sistema de Consejos de Desarrollo siga siendo vulnerable a las voluntades políticas.
* Periodista y comunicadora de la Universidad Rafael Landívar con una mirada analítica sobre la política y la actualidad. Especializada en política, acceso a la información y fiscalización. Creo en el poder de los datos para impulsar el desarrollo.