Este documento examina la profunda crisis de dependencia económica que enfrenta Guatemala frente a las remesas familiares y la persistente informalidad laboral. Explica que la carencia de empleos dignos impulsa a la población, especialmente a los jóvenes, a migrar de forma irregular hacia los Estados Unidos para sostener el consumo de sus hogares.
Se destaca cómo estos flujos monetarios superan a las exportaciones y la inversión extranjera, convirtiéndose en un pilar macroeconómico vulnerable a los cambios en las políticas migratorias estadounidenses.
Ante un panorama de incertidumbre política y alta inflación, el análisis concluye que es urgente profesionalizar la mano de obra y diversificar la producción interna. Finalmente, se recomienda transformar estos recursos en inversión productiva para romper el ciclo de pobreza y reducir la necesidad de abandonar el país.